Grupo de trabajo que promueve el debate y acciones sobre DDHH, Democracia,Migración,Movimientos Sociales, Cultura, Paz y Justicia. Formado por académicos,estudiantes,artistas,comunicadores y ciudadanos interesados en México.
Amsterdam, Holanda; 26 de septiembre de 2015).- En medio de un jardín al norte de Ámsterdam,
bajo un cielo despejado e inusitadamente soleado para estas épocas del año, un grupo considerable de personas nos dimos cita.
Algunas nos conocemos, otras es la primera vez que cruzamos miradas, pero a todas nos convoca la
misma causa: solidarizarnos con el dolor de las familias de los 43 estudiantes desaparecidos y unirnos al reclamo de justicia por Ayotzinapa.
A 365 días de los lamentables hechos ocurridos en Iguala y a 132 días de que la Eurocaravana 43
visitara los Países Bajos, la indignación persiste, entre otras cosas, debido a las múltiples y recurrentes contradicciones y omisiones en las que ha incurrido el gobierno mexicano.
Por Ayotzinapa desde Amsterdam. Foto Giovanna Salazar
En este primer aniversario, el día ha sido planeado para mantener viva la memoria de los 43 normalistas, para compartir información sobre el caso y reflexionar sobre posibles estrategias para apoyar a México en su incansable búsqueda de paz, así lo confirmó en sus palabras de bienvenida Erika Sprey, una de las organizadoras del evento, quien abrió paso a un solemne pase de lista, a cargo del colectivo Mexicanos en Holanda por la paz en México, en el que, tras la mención de cada nombre, un silencio profundo inundó el ambiente.
A pesar de que la temperatura comenzó a descender, el público siguió creciendo. Amistades, parejas, e incluso familias enteras se sentaron a escuchar y a participar en un debate sobre formas de combatir la violencia. Todas las ahí presentes, estudiantes, académicos, profesoras, y personas de los más variados perfiles, escuchamos con atención el llamado a reconocer la gran diversidad de formas de violencia que como sociedad hemos normalizado: violencia económica, social, de género, de estado, entre otras tantas.
Es preciso concientizarnos de su existencia, para poder combatirla, nos compartió Rosalba Icaza Garza
delInstituto Internacional de Estudios Sociales de la Universidad Erasmo de Rotterdam. Quien también aprovechó para resaltar iniciativas como las del pueblo de Cherán; las de los grupos de autodefensas; las de las comunidades zapatistas; que se caracterizan por estar haciendo frente a los distintos tipos de violencia a las que han sido sujetas, histórica y políticamente. Y es en estos esfuerzos colectivos en donde, confío, radica la esperanza.
La tarde transcurrió entre documentales, poesía, narrativas y la emotiva pieza “Nivel de Confianza” de Rafael Lozano-Hemmer, que invita a reconocerse en el rostro de uno de los
estudiantes desaparecidos, a humanizarlos, a no olvidarlos.
Mientras pasó el tiempo, vi con gran gusto cómo las bancas con sus mesas vestidas de manteles de flores
se fueron llenando de guacamole, tacos, nopales. Las y los niños se reunieron en la parte posterior del jardín
para golpear un par de piñatas que tenían recortes de Javier Duarte, Elba Esther Gordillo y, por supuesto, de
Enrique Peña Nieto. Una orquesta holandesa aligeró el ambiente con su gran repertorio, en el que incluyó
canciones latinoamericanas.
Baile de son Jarocho por Ayotzinapa desde Amsterdam. Foto Giovanna Salazar
Momentos después, un grupo de Son Jarocho llenó el espacio con sus versadas y hermosas zapateadas.
La gente se emocionó con el juego de lotería, a pesar de que no hablaban español. Y yo sonreí, porque México es todo eso: color, sabor, música, fiesta, baile; pero también me indigné por el otro rostro lacerante de ese México corrupto y violento que nos acecha. Todas y todos nos indignamos.
Hace un año México se vistió de luto, y hoy Ámsterdam comparte su dolor.
Nos faltan 43… y contando…
Gracias a Erika Sprey, Insha Klingerberg y Orfee Melsen, que conforman el equipo de The Mexican Connection,
por buscar formas de transitar de la indignación a la acción.
Artículo originalmente publicado en la página web de Más de 131
La violencia política
sigue en Guerrero: La matanza de un activista mexicano. Como líder
de la policía comunitaria, Miguel Jiménez participó en la búsqueda
de los desaparecidos en Iguala. Un nuevo asesinato político hace
regresar al estado de Guerrero a las noticias internacionales.
Después de la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa el año
pasado, la violencia sigue en la región. Miguel Jiménez pagó con
su vida por intentar generar un cambio social. Sabiendo que su vida
estaba en peligro, insistió en su trabajo como activista “para el
futuro de mis hijos”.
Foto:
Fuente desconocida
Un activista mexicano,
Miguel Ángel Jiménez Blanco, fue asesinado el
pasado sábado 8 de agosto en su lugar de residencia Xaltianguis, un
pueblo cerca de Acapulco. ¿Quién es el responsable de su muerte?
Aún no queda claro, pero todo apunta a un delito de carácter
político. Miguel recibió amenazas desde varios lados, por su
trabajo tanto en la búsqueda de personas desaparecidas en Iguala,
así como por su trabajo como policía comunitario en su pueblo
Xaltianguis.
El
último año, Miguel trabajó como activista en Iguala, una ciudad al
norte del estado de Guerrero donde a finales de septiembre de 2014
sucedieron terribles acontecimientos. Los policías municipales
atacaron un grupo de estudiantes de Ayotzinapa, de los cuales
cuarenta y tres fueron secuestrados y probablemente entregados al
crimen organizado. Mientras miles de mexicanos salieron a las calles
en protesta, Miguel dejó su pueblo para ayudar en la búsqueda de
los estudiantes desaparecidos en Iguala.
La limpieza
Con
cuarenta y cinco años de edad e hijo de una familia campesinos,
Miguel era un hombre serio pero con un carácter alegre. Sus amigos
lo llamaron “Migue”. Él era muy comprometido con su trabajo como
líder de la UPOEG, una organización de la policía comunitaria en
la región de la Costa Chica de Guerrero. En 2013 Miguel organizó a
su pueblo Xaltianguis para combatir la violencia que estaba
aumentando cada día en esta zona. La UPOEG basa su trabajo en usos y
costumbres; las prácticas culturales y la estructura organizativa de
pueblos indígenas. Así fue que los pobladores de Xaltianguis
escogieron un grupo de ciudadanos honorables para proteger a su
pueblo. Miguel acompañó este proceso y se encargó de que las
policías comunitarias trabajaran bajo la autoridad y control del
pueblo.
El fenómeno de policías comunitarias tiene una larga historia en
Guerrero y se considera que las zonas donde trabajan como las más
seguras de Guerrero. Sin embargo
la fundación de la policía comunitaria en Xaltianguis y sus
alrededores fue excepcional porque el valle funciona como puerta de
drogas hacia Acapulco, y por eso está bajo el control del crimen
organizado. No obstante, Miguel logró “limpiar” su pueblo, como
él mismo dijo, para garantizar seguridad para su familia y paisanos.
Casa por Casa
Una
semana después de la tragedia en Iguala, los padres de los
estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa asistieron a una Asamblea
regional de la UPOEG en el Cortijo. Por su falta de confianza en la
investigación oficial y la búsqueda del gobierno, los padres
pidieron ayuda a las policías comunitarias. Dos días después, una
larga caravana de camionetas llevando más de tres cientos policías
comunitarias partió en dirección a Iguala. Establecieron
un campamento en el zócalo de
Iguala y declararon no salirse hasta que todos los estudiantes
estuvieran de vuelta. Dirigido por Miguel, grupos de policía
comunitaria salieron diario al campo y los suburbios de Iguala. Con
su gran conocimiento como campesino, Miguel navegó a sus compañeros
por terrenos inaccesibles y buscó “casa por casa” por rastros de
los estudiantes desaparecidos.
Cuando
el gobierno mexicano anunció la noticia oficial de que los
estudiantes de Ayotzinapa supuestamente fueron quemados en el
basurero de Cocula, un pueblo cerca de Iguala, Miguel era uno de los
primeros en cuestionar esta versión. En su propio recorrido por el
basurero, había encontrado material que no resistiría frente al
calor necesario para quemar cuarenta y tres cuerpos. Por otra parte,
estaba lloviendo en la noche de la desaparición, dijo Miguel a la
prensa en un video que circuló a nivel internacional. Poco tiempo
después, científicos y periodistas mexicanos confirmaron las dudas
de Miguel sobre los resultados oficiales del gobierno mexicano.
Comité de Otros Desaparecidos
Durante
las búsquedas alrededor de Iguala, miembros de la UPOEG encontraron
numerosas fosas clandestinas. Cuando el estudio forense demostró que
no eran los estudiantes de Ayotzinapa, surgió la pregunta; ¿Quiénes
eran estas personas? La presencia de la UPOEG y periodistas
internacionales en Iguala brindó la posibilidad a los habitantes de
Iguala de romper su silencio colectivo. Así, una tras otra, las
historias salieron sobre personas que fueron levantados de la calle y
secuestradas por bandas de narcotraficantes. A veces pidieron un
rescate a los familiares, pero pagar era raramente una garantía que
las víctimas regresaran vivas. Las desapariciones eran algo común
en Iguala. Como Miguel mismo dijo en varias entrevistas: “Aquí, es
un gran cementerio clandestino”.
Foto
tomada en Octubre 30, 2014. REUTERS/Henry Romero
Después
de semanas de búsqueda, la mayoría de los miembros de UPOEG
regresaron a casa. Pero Miguel se quedó. Él siguió brindando apoyo
a las familias de personas desaparecidas en Iguala que se habían
atrevido a contar sus historias en público. Esto sin duda tenía sus
riesgos, en una ciudad donde el crimen organizado siguió igualmente
activo como antes del drama de los 43 que recibió atención
internacional. Junto con los familiares de las personas
desaparecidas, Miguel llevó a cabo el ''Comité de búsqueda los otros
Desaparecidos de Iguala''. Sin esperanza del regreso de sus
familiares vivos, los miembros del comité solamente querían la
oportunidad de enterrar los cuerpos de sus seres queridos. De nuevo,
Miguel acompañó los familiares cada día en su búsqueda por fosas
clandestinas en el entorno de Iguala. Él jugó un papel clave dentro
del comité al hacer contacto con los medios de comunicación
internacionales y organizaciones de derechos humanos. Él consolidó
una red de organizaciones de apoyo y junto con un sacerdote local de
Iguala, preparó la parroquia de San Gerardo en el centro de Iguala
como base de seguridad para el comité.
Durante
lo últimos meses de su vida, podía encontrarse a Miguel en el patio
de la parroquia. Allí estaba él, hablando con los periodistas,
arreglando ayuda psicológica para los familiares y coordinando la
recopilación de testimonios. Miguel también presionó tanto al
gobierno que logró que la sub-procuradora general fuera a la
parroquia y ahí prometió establecer un equipo de expertos forenses
de forma permanente en Iguala. Esto fue una gran victoria para el
comité, debido a que la identificación de los cuerpos era de
fundamental importancia para que los familiares de las víctimas
pudieran lidiar con su dolor.
Imposición de la transparancia
Una
tarde en noviembre, Miguel y unos miembros del comité salieron por
el lugar donde se habían encontrado el día anterior unas fosas
clandestinas. A su llegada, el lugar estaba cerrado y guardado por
una línea de policías, grande en estatura e intimidatoria. Desde
atrás del plástico que evitó el traspaso, los miembros del comité
podían ver a unos expertos forenses trabajando. Temiendo que el
gobierno tratara de hacer desaparecer pruebas para silenciar los
problemas en Iguala, los miembros se indignaron. También Miguel, que
anteriormente se mostró muy diplomático con representantes de
gobierno, estaba furioso al ver la injusticia. Inmediatamente, hizo
todo lo posible para exigir acceso al lugar. Él dijo que había
vivido momentos duros en su vida y sabe como mantenerse en
circunstancias difíciles, pero en cierto momentos, su cuerpo le daba
señales. Él apunta con sus dedos a lo largo de su cabeza y dijo:
“Este es un momento así”.
Este
escenario tarda horas y cuando ya está atardeciendo, Miguel consigue
permiso de entrar al lugar para controlar el trabajo de los expertos.
En un traje de plástico blanco Miguel entra y ya es noche cuando él
por fin puede transmitir sus observaciones al comité. La voz de
Miguel se tiembla y hay lágrimas en sus ojos cuando dice: “Si la
aparición de cuerpos aún me toca tan profundamente, ¿cómo
se sentirían ustedes como familia?".
In memoriam
Gracias
al trabajo de Miguel, cientos de personas en Iguala han reportado sus
familiares desaparecidos y se han encontrado más de doscientos
restos humanos. Además, seis cuerpos han sido identificados y
entregados a las familias. Miguel rompió el temor que prevalecía
entre los habitantes de Iguala y siempre se preocupó por la
seguridad de quienes han alzado sus voces. Él hizo público, a nivel
nacional e internacional, el número impactante de fosas clandestinas
y personas desaparecidas en Guerrero. Dándose cuenta que corría
peligro, pidió protección cautelar al gobierno, sin ningún
resultado.
El
asesinato de Miguel es una tragedia para el activismo político en
Guerrero, donde personas como Miguel, tan valientes y comprometidas
con la justicia, son muy escasas. Miguel deja una esposa y seis
hijos, y un espíritu de resistencia que continua inspirando a los
que buscan el cambio social.
Foto
de Bernardino Hernández. CUARTOSCURO.COM
Texto original en holandés (ver aquí en la página de ''Kritische Studenten'' y pronto también en la revista electrónica La Chispa)
Mexicaanse activist vermoord, betrokken bij zoektocht vermisten in Iguala
Een Mexicaanse activist, Miguel Ángel Jiménez Blanco,
is afgelopen zaterdagnacht vermoord in zijn woonplaats Xaltianguis, een
dorp vlakbij Acapulco. Wie verantwoordelijk was voor de moord is nog
onbekend, maar alles wijst naar een misdaad van politieke aard. Miguel
werd vanaf verschillende kanten bedreigd, door zijn zoektocht naar
vermiste personen in Iguala evenals zijn werk als policía comunitaria in zijn geboortedorp.
Miguel was het afgelopen jaar actief als activist in Iguala, een stad
gelegen in het noorden van de staat Guerrero waar zich eind september
2014 een drama voltrok. Een lokale politie eenheid opende het vuur op
een groep studenten uit Ayotzinapa. Drieënveertig studenten werden
ontvoerd in politievoertuigen en zeer waarschijnlijk overhandigd aan een
lokaal drugskartel. Toen duizenden Mexicanen de straat op gingen uit
protest, vertrok Miguel vanuit zijn dorp richting Iguala om te helpen
bij de zoektocht naar de verdwenen studenten.
‘Schoon’
Vijfenveertig jaar oud en afkomstig uit een boerengezin, was Miguel
een serieuze man met een speels karakter. “Migue”, noemden zijn vrienden
hem. Hij was zeer doortastend in zijn werk als leider van UPOEG, de
gemeenschapspolitie in de Costa Chica regio van Guerrero. In 2013
richtte Miguel gemeenschapspolitie op in zijn dorp Xaltianguis om het
groeiende geweld in zijn dorp tegen te gaan. De UPOEG baseert haar werk
op de culturele gebruiken en de organisatiestructuur van inheemse
groepen, genaamd usos y costumbres. Volgens deze gebruiken
kozen de inwoners van Xaltianguis gezamenlijk een groep vooraanstaande
inwoners uit hun midden die de verantwoordelijkheid kregen om het dorp
te beschermen. Miguel leidde dit proces en zorgde ervoor dat de
politiegroepen onder direct gezag en controle van de gemeenschap kwamen
te staan.
Het fenomeen van gemeenschapspolitie kent een lange geschiedenis in
Guerrero en de gebieden waar deze zelforganisatie voorkomt, worden
beschouwd als de meest veilige regio’s in Guerrero. Maar het opzetten
van gemeenschapspolitie in Xaltianguis en omstreken was uitzonderlijk,
omdat de vallei fungeert als drugs toegangspoort richting Acapulco en zo
onder scherpe controle van drugskartels staat. Toch slaagde Miguel er
tegen alle verwachting in om zijn woonplaats “schoon te maken”, zoals
hij zelf zei, en veiligheid voor zijn familie en dorpsbewoners te
waarborgen.
‘Huis voor huis’
Een week na het drama in Iguala bezochten ouders van de verdwenen
Ayotzinapa studenten een algemene vergadering van de UPOEG. Door hun
gebrek aan vertrouwen in het officiële onderzoek en de zoekacties van de
regering, vroegen de familieleden hulp aan de gemeenschapspolitie. Twee
dagen later trok er een lange karavaan van trucks met meer dan
driehonderd UPOEG leden vanuit de Costa Chica regio richting Iguala. Ze
sloegen hun kampement op in het centrum van Iguala en verklaarden niet
te zullen vertrekken totdat de studenten weer veilig thuis zouden zijn.
Onder leiding van Miguel trokken UPOEG groepen dagelijks de buitenwijken
en heuvels van Iguala in. Met zijn boerenkennis navigeerde Miguel zijn
kameraden door onbegaanbaar terrein en zochten ze “casa por casa” [huis voor huis] naar sporen van de verdwenen studenten.
Toen de Mexicaanse regering als officieel nieuws naar buiten bracht
dat de Ayotzinapa studenten waren verbrand op een vuilnisbelt in Cocula,
een dorp in de buurt van Iguala, was Miguel één van de eersten om dit
te weerspreken. In zijn eigen rondgang op de vuilnisbelt was hij genoeg
materiaal tegengekomen dat zeker ook verbrand had moeten zijn in de
hitte nodig om drieënveertig lichamen te verbranden. Bovendien regende
het de nacht van de verdwijning, zo vertelde hij de pers in een video
die internationaal circuleerde. Snel hierna bevestigden tientallen
Mexicaanse wetenschappers en journalisten Miguel’s twijfels over het
officiële onderzoek.
Comité Andere Vermisten
Tijdens de zoektochten rondom Iguala troffen UPOEG leden talrijke
clandestiene graven aan. Toen forensisch onderzoek uitwees dat het niet
om de Ayotzinapa studenten ging, ontstond de vraag wie deze mensen dan
wél waren? De aanwezigheid van de UPOEG en internationale journalisten
in Iguala bood inwoners de ruimte om hun collectieve zwijgen te
doorbreken. Het ene na het andere verhaal kwam naar buiten over mensen
die van straat waren geplukt en ontvoerd door lokale drugsbendes. Soms
werd er losgeld gevraagd, maar betalen was zelden een garantie voor
levende terugkeer. Verdwijningen bleken van alledag in Iguala. Zoals
Miguel zelf in verschillende interviews zei: “Het is hier één groot
clandestien kerkhof”.
Toen de meeste UPOEG leden na wekenlang zoeken weer terugkeerden naar
hun dorpen en families, bleef Miguel in Iguala. Hij bleef om de
familieleden van vermiste personen te ondersteunen die het hadden
aangedurfd met hun verhaal naar buiten te komen. Dat was niet zonder
risico in een stad waar drugsbendes nog even actief waren als voor het
drama dat internationale aandacht kreeg. Samen met de familieleden
richtte Miguel een organisatie op: Comité voor de zoektocht naar de
Andere Vermisten van Iguala (Comité de búsqueda los Otros desaparecidos de Iguala).
De comitéleden hadden de hoop op de levende terugkeer van hun
familieleden opgegeven, maar wilden enkel de lichamen van hun geliefden
begraven. Wederom trok Miguel elke dag de onstuimige heuvels van
Iguala in opzoek naar clandestiene graven. Hij speelde een
sleutelrol voor het comité door contact te leggen met internationale
media en mensenrechten organisaties. Miguel zette een breed netwerk
van hulporganisaties op die zich tijdelijk installeerden in het
parochiehuis San Gerardo. De eenvoudige kerk, gelegen net buiten het
centrum van Iguala, vormde zich om als uitvalbasis voor het comité.
Op de binnenplaats van het parochie was Miguel de afgelopen maanden
te vinden. Hier stond hij elke dag journalisten te woord, regelde hij
psychologische hulp voor nabestaanden en coördineerde hij de verzameling
van getuigenissen. Ook zette hij de overheid zodanig onder druk dat een
afgevaardigde van de procureur-generaal langskwam in het parochie en
toezei om een team forensisch experts permanent te installeren in
Iguala. Dit was een grote zege voor de comitéleden, voor wie het
identificeren van lichamen van fundamenteel belang is om hun verdriet
een plek te geven.
Afdwingen transparantie
Op een middag in november vertrokken Miguel en een aantal comitéleden
naar de plaats waar de vorige dag een aantal menselijke resten waren
aangetroffen. Wellicht hun vermiste familie, zo dachten comitéleden. Bij
aankomst bleek de plek afgesloten en bewaakt door een linie
gendarmerie, groots van postuur en intimiderend. De comitéleden zagen
dat een team experts van de regering achter de plastic omheining aan het
werk was, maar niemand werd doorgelaten. De angst dat de overheid
bewijsmateriaal wou laten verdwijnen om de kwestie in de doofpot te
stoppen, ontwaakte paniek en woede onder de comitéleden. Ook Miguel, die
zich eerder erg diplomatiek toonde met overheidsvertegenwoordigers,
werd kwaad bij het zoveelste falen van de regering om transparant te
werk te gaan. Hij zei dat hij veel had meegemaakt en goed kalm kon
blijven onder zware omstandigheden, maar op een zeker moment ging zijn
lichaam signalen afgeven. Hij wees met zijn vingers langs zijn hoofd
naar boven, en zei: “Dit is zo’n moment”.
Miguel haalde alles uit de kast om toegang tot de plek te eisen. Het
tafereel duurde uren en de schemering viel al over de heuvels toen hij
eindelijk toestemming kreeg de plek te betreden, in een wit plastic pak.
Het was al donker toen hij uiteindelijk zijn observaties kon
overbrengen aan de comitéleden, die al hadden besloten om zo nodig te
overnachten op de onheilspellende plek. Miguel’s stem klonk aangedaan en
hij veegde de tranen uit zijn ogen: “Als het aanzien van lichamen mij
nog steeds zo diep raakt, hoe moeten jullie je dan wel niet voelen als
familie?”
In memoriam
Met de hulp van Miguel hebben inmiddels honderden inwoners van
Iguala melding gemaakt van vermiste familieleden en zijn er meer dan 200
stoffelijke resten gevonden. Zes lichamen zijn inmiddels
geïdentificeerd en overgedragen aan de families. Miguel heeft de angst
die heerste onder inwoners van Iguala weten te doorbreken en gewaakt
voor de veiligheid van hen die hun stem lieten horen. Daarnaast heeft
hij het publieke geheim van de schokkende aantallen clandestiene graven
en vermisten personen in Guerrero nationaal op de agenda gezet. Wetende
dat hij gevaar liep, heeft hij meerdere malen de regering om bescherming
gevraagd, tevergeefs.
De moord op Miguel is een dieptepunt voor politiek activisme
in Guerrero, waar mensen met ongekende moed en gevoel voor
rechtvaardigheid zoals Miguel zeldzaam zijn. Miguel laat een vrouw en
zes kinderen achter, en een geest van verzet die nog jaren in
Guerrero zal voort bestaan.
En este espacio compartimos la ''Carta de solidaridad de Compañerxs de la Red Transnacional Otros Saberes (RETOS)''enviada desde varios rincones del mundo entre ellos un rincón en Holanda, a través de la Red Transnacional Otros Saberes (RETOS) nodo Países Bajos.
''Sabemos que por más que lo queramos no conseguimos estar en su piel
ni lograr acercarnos a cabalidad a toda las implicaciones de lo que
están pasando, pero también sabemos que esta carta, aunque no traerá
ninguna solución mágica para estos terribles problemas que enfrentan, sí
lograremos que estas líneas se sumen a otras muchas y, a su vez, esas
se sumen a centenares de expresiones de solidaridad, a otras miles de
manos, voluntades, ideas, cabezas, proyectos, propuestas, acciones,
corazones y pechos que laten en la frecuencia de lxs que continuan
insistiendo en que otro mundo es posible: un mundo donde quepan muchos
mundos, como ustedes sabiamente nos mostraron con el ejemplo, el fuego y
la palabra, que es posible.
Esa carta que les enviamos es una expresión de ese no están sólos y
una forma de decirles que desde otras latitudes y geografías somos
muchxs los que sentimos en la piel la barbarie que representa la hidra
capitalista. También somos muchxs los que seguimos en resistencia, en
rebeldía, inspiradxs por la lucha autonómica zapatista.''
Las luchas se encuentran en un continente, Europa. Mientras la delegación de Ayotzinapa visitaba diferentes ciudades de países en Europa, otra peregrinación también se hizo escuchar, la de los wirárikas.
Pero ¿Qué tienen en común Ayotzinapa y Wirikuta? Es indudable que el gobierno mexicano tiene una política de estado de exterminio silencioso, pero no por ello menos brutal y despiadado, en contra de los pueblos indígenas de México. Las comunidades indígenas y los derechos comunales que sobre sus territorios mantienen representa la barrera más grande para la ambición privatizadora de los recursos naturales, tanto por parte de grandes multinacionales como de intereses particulares que se cobijan en el poder del gobierno local. El brutal ataque a estudiantes de Ayotzinapa fue un claro escarmiento contra la voluntad de los pueblos indígenas de hacer valer sus derechos inalienables, en particular la defensa de sus territorios y modos de vida. Fue también un ataque contra la existencia de una educación alterna que se basa en el trabajo sustentable de la tierra y en los saberes de los pueblos indígenas. La defensa de Wirikuta por otro lado es una pequeña victoria en la resistencia por la defensa del territorio sagrado de los wirárikas y toda la vida que hay en él. Representa además la unión de muchas organizaciones, activistas y artistas en la defensa del territorio wirárika. Hoy en día la explotación minera en Wirikuta se encuentra suspendida. El gobierno mexicano se vió obligado a respetar los derechos inalienables que los wirárikas tienen sobre sus territorios sagrados. ¿Por cuánto tiempo se mantendrán suspendidos los negocios de explotación minera en Wirikuta? No se sabe, y por eso inicia la peregrinación que emprendió el pueblo Wirárika por México y Europa. Sí, los pueblos originarios de México caminan, peregrinan y nos toca andar con ellos y no permanecer sentados, so pena de sucumbir junto con ellos.
El 18 de Mayo en la pequeña ciudad universitaria de Leiden la voz de Ayotzinapa y de Wirikuta se escuchó. Por la mañana, la delegación de Ayotzinapa (ver crónica completa aquí) relató lo sucedido el 26 de septiembre desmintiendo la versión falaz dada por las autoridades mexicanas en Holanda. Fueron tres horas donde hubo una discusión de fondo sobre dichos sucesos y el contexto que los permitió. Al final de la plática varios de los asistentes expresaron su solidaridad en lenguas indígenas (ver Aquí ), entre ellos Don José Luis, wirárika “Urramuire”. Esa misma tardeDon José Luis con su hijo Enrique y el director Hernan Vilchez presentaron el documental "Huicholes" frente a una sala llena. En este documental no solamente se narra la defensa de los territorios sagrados de Wirikuta frente a la codicia de las empresas mineras. También se muestra la relevancia cultural y biológica de dichos territorios, poniendo en tela de juicio el valor de aquellos metales que se pretende extraer frente al valor de conservar a Wirikuta.
Hoy los pueblos indígenas siguen diciendo NO a la avaricia irracional y un sí a la vida. Lo sagrado es dónde vivimos, lo sagrado es respetar lo que nos da de comer y de beber.
Fotos extraídas de la página oficial de FB Huicholes:The Last Peyote Guardians
*En el siguiente enlace podras enccontrar más información sobre el film así como de los proyectos comunitarios que se realizan en el territorio wirárika. Huicholes: The Last Peyote Guardians
Crónica por Judith Santopietro
También Publicada en Jornada Veracruz
Crónica
de la EuroCaravana43
Ámsterdam
y Leiden, Países Bajos, 17 y 18 de mayo de 2015.
Texto : Judith Santopietro*
Fotos: Josue W. Amador
43
papalotes en Vondelpark
El
primer día de la EuroCaravana43 finalizó con un pase de lista para
recordar a los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.
Respondíamos ¡presente!, nadie lloraba, porque como elsobreviviente Omar García dijo en
este viaje, la época de repetir los testimonios y llorar había
concluido: "Ya lloramos
bastante, se trata de saber cómo responder". Esa tarde 43
papalotes con sus fotos y sus nombres volaron en medio de un campo
verde.
La
jornada inició esa mañana luminosa
en Ámsterdam. En los jardines de la Casa Migrante aguardaban algunas
personas, y varios periodistas seguían entrevistando a los
representantes de la EuroCaravana43; un aire solemne y de expectación
por conocer más sobre el ataque a los normalistas de Ayotzinapa
flotaba en esa espera. Apenas a las 11 horas, se había realizado la
conferencia de prensa en la que el señor Eleucadio Ortega Carlos,
padre del desaparecido Mauricio Ortega Valerio; Omar García, vocero
del movimiento; y el abogado Román Hernández del Centro de Derechos
Humanos de la Montaña Tlachinollan, ubicado en Guerrero, detallaron
los objetivos de este viaje que incluyó 12 países y 19 ciudades de
Europa durante 33 días, y cuyo fin fue informar a la sociedad
europea sobre la crisis de derechos humanos que se vive en México.
Eran
alrededor de las 14 horas del 17 de mayo, cuando al menos 200
personas, entre neerlandeses y mexicanos, iniciamos el recorrido con
la EuroCaravana43 en la varguardia. A diferencia de aquellas marchas
multitudinarias del otoño de 2014 en el Distrito Federal, que
presencié con la misma rabia e incertidumbre que miles de ciudadanos
ante la inminente represión por parte del gobierno capitalino, aquí
no había cohetones lanzados como una amenaza que nos recordaba la
Matanza del 2 de octube de 1968, ni granaderos dispuestos para
golpearnos; tampoco se contaban en horas los contingentes que
iluminaban con veladoras las noches posteriores al ataque contra los
normalistas.
Los
manifestantes avanzamos desde la Casa Migrante, a través de una
ciudad repleta de canales por donde fluyen los últimos brazos del
Rin y donde aún permanece en pie la casa-escondite de Ana Frank.
Exigíamos justicia por Ayotzinapa con pancartas que colgaban de las
bicicletas, con banderas ensangrentadas y fotos de sus rostros
jóvenes; gritábamos consignas en español, inglés y neerlandés,
mientras atravesamos la arquitectura vieja de las calles principales
de Ámsterdan. Ante la expectación de la gente —quienes filmaban
con sus celulares y leían el breve documento en neerlandés que se
preparó para informarlos—, avanzamos hacia la emblemática Plaza
de los Museos para rememorar a cada
uno de los jóvenes desaparecidos la noche del 26 de septiembre de
2014, al grito de no justice, no
peace, one, two... forty three,
vivos se los llevaron, vivos los
queremos.
Interrumpíamos
así un domingo cotidiano en el parque Vondel, punto de reunión con
otras organizaciones holandesas donde se llevaron a cabo los
discursos de los representantes y algunas manifestaciones culturales
para hacer saber a la sociedad europea acerca de los crímenes que se
están cometiendo en México y la responsabilidad de sus gobiernos en
este conflicto.
Sus
ojos abiertos 80 años antes de Ayotzinapa
Entre
la fuerza emotiva del encuentro y el entusiasmo por escucharlos, Omar
García narró los momentos importantes del proceso organizativo que
creció a partir de la desparición forzada de los normalistas y,
reiteró, con la forma tenaz y franca que caracteriza sus discursos,
que no aceptarán la versión oficial ni las múltiples historias que
el Estado mexicano, a través de sus consulados, difunde con el único
fin de vincularlos con el narcotráfico y ensombrecer las
investigaciones: "En un crimen, ante las autoridades, el
investigado vas a ser tú y no el criminal". Enfatizó en la
madurez política que poseen los estudiantes de la Normal "Raúl
Isidro Burgos", ilustrada con la metáfora de los ojos abiertos,
al asegurar que ellos han sido conscientes de lo que ocurre en México
incluso 80 años antes, referiéndose al año 1933,
cuando la Normal se trasladó a la ex-hacienda de Ayotzinapa: "No
somos de las personas que abrieron los ojos a partir del 26".
Con
esto también criticó a quienes apenas han despertado a la dimensión
de la tragedia humanitaria en México, cuyo resultado no sólo es ese
número simbólico de 43 estudiantes, sino que desborda los más de
25 mil desaparecidos, 100 mil asesinados y 280 mil desplazados por la
violencia desde 2006, incluso como cifras que los especialistas
consideran conservadoras. Consideró que el peligro radicaría en
volver a cerrar los ojos frente a las desapariciones forzadas, las
persecuciones y los asesinatos que acontecen diariamente, en especial
contra activistas sociales, periodistas y mujeres. Con ese gesto de
dureza y valentía, y alzando el puño donde porta la pulsera con el
número 43, les pidió respetar y reactivar la lucha, no sólo como
escuchas o espectadores en momentos cruciales, sino
responsabilizándose en el ejercicio
diario de la justicia y la historia, para que estos hechos violentos
jamás se repitan. Se refirió entonces a la digna
rabia que les impide arrodillarse y
desistir en la incansable búsqueda de la justicia.
Momentos
después, el representante de Tlachinollan señalaba que los
intereses económicos de los países ricos son la causa que ha
generado mayor discriminación y genocidio en México, y son el marco
ideal para continuar la explotación de los pueblos indígenas, ya
que sólo priorizan el crecimiento económico sobre los derechos
humanos en sus acuerdos bilaterales. Así que instó a la sociedad
holandesa a exigir garantías a los derechos humanos de los mexicanos
en esos tratos comeriales. Para sorpresa de tantos, enfatizó en la
nula repercusión de las protestas frente a las embajadas, y propuso
que nuestra función sea interpelir a los gobiernos y participar en
la generación de conocimiento en las universidades, con el fin de
que no siga usándose para despojar a los pueblos.
Me`phaa
de la Montaña de Guerrero
En
el entorno de esta lucha por la presentación con vida de los
estudiantes, muchas veces se ha olvidado un componente esencial para
entender la raíz de los ataques constantes a las normales rurales, y
que incluso responde a la persistencia de enterrar estos modelos
educativos: la mayoría de los estudiantes proviene de pueblos
indígenas. Para muchos jóvenes, la Escuela Normal es una opción
con el fin de prepararse política y profesionalmente y ser
profesores rurales de educación primaria.
Pero
el señor Eleucadio Ortega nos recordó, a través de un fuerte
discurso en lengua Me`phaa/tlapaneco, que el caso de Ayotzinapa
resume la lucha histórica de los pueblos indígenas. Entonces narró
que en la búsqueda de los estudiantes hallaron fosas alrededor de
Iguala, Guerrero —tan sólo en ese estado de la República, se han
encontrado alrededor de 200 con al menos 299 cuerpos—, y evidenció
el intento del gobierno por hacer pasar aquellos cuerpos por los de
sus hijos, como una de las tantas burlas que ha urdido en el caso.
Para finalizar, hizo un recuento de los crímenes de lesa humanidad
más recientes en México:
Aguas
Blancas, masacre perpetrada por
la policía de Guerrero en 1995 contra miembros de la Organización
Campesina de la Sierra del Sur.
El
Charco, 11 jóvenes ejecutados
por soldados en 1998, Aguirre Rivero fungía como gobernador
sustituto de aquel estado, ostentaba el mismo cargo cuando la
agresión contra los normalistas de Ayotzinapa.
Tlatlaya,
madrugada del 30 de junio de 2014, el Ejército mexicano asesinó a
15 de los 22 hallados en una bodega.
Ayotzinapa,
26 de septiembre de 2014, policías municipales atacaron a los
normalistas, 6 personas ejecutadas, incluyendo 3 estudiantes: Daniel
Solís Gallardo, Julio César Ramírez Nava y Julio César Mondragón
Fontes, desollado. 20 estudiantes heridos, dos permanecen graves:
Aldo Gutiérrez Solano, disparo en la cabeza, muerte cerebral. Edgar
Andrés Vargas, bala en la cara, reconstrucción facial. Ambos
hospitalizados hasta hoy.
Apatzingán,
dos masacres acontecidas el 6 de enero de 2015, 16 asesinados,
"fueron los federales", señala la periodista Laura
Castellanos.
Tanhuato,
Michoacán, 22 de mayo de 2015, probable masacre cometida por fuerzas
federales, 42 asesinados, 6 de ellos fueron quemados.
Hay
que mencionar que no es el primer ataque perpetrado contra los
estudiantes, ya que en diciembre de 2011, en Chilpancingo, Guerrero,
durante un intento de desalojo realizado por corporaciones policiacas
estatales y federales, dos estudiantes fueron asesinados, tres
heridos, 24 personas privadas de su libertad y una persona torturada.
De
profundis: debate sobre
la crisis de seguridad en México
Al
lado de un canal en la calle Vliet, en Leiden, una placa conmemora a
los migrantes ingleses que vivieron aquí antes de partir hacia otro
continente y fundar Nueva Inglaterra, a principios del siglo XVII. En
los edificios y las casas de esta ciudad se despliegan gingantescos
poemas en otras lenguas del mundo; no parece haber sido bombardeada
en la Segunda Guerra Mundial. Una pared de puntos rojos es el telón
del poema "De profundis", escrito por Federico García
Lorca:
Los
cien enamorados
duermen
para siempre
bajo
la tierra seca.
Andalucía
tiene
largos
caminos rojos.
Córdoba,
olivos verdes
donde
poner cien cruces
que
los recuerden.
Los
cien enamorados
duermen
para siempre.
Leiden también fue la ciudad que recibió
a la EuroCaravana43, cobijada bajo el programa "Herencia de los
Pueblos Indígenas" de la Facultad de Arqueología y "Estudios
Latinoamericanos" de la Facultad de Historia de la Universidad
de Leiden, la más antigua de las provincias unidas de los Países
Bajos, fundada en 1575. En conjunto con la gran labor del "Colectivo
Países Bajos", organizado alrededor de la visita, un grupo de
especialistas y profesionales se reunió en el Klein
Auditorium para discutir el
caso de desaparición forzada de los estudiantes. En la mesa de los
panelistas estuvieron, además de los 3 representates de la caravana,
el dr. John Ackerman, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de
la Universidad Nacional Autónoma de México; la representante de
Asuntos Exteriores de los Países Bajos; la profesora Larisssa van
den Herik, especialista en derecho internacional de la Facultad de
Leyes de la Universidad de Leiden; la
dr. Anna Meijknecht del Centro de Desarrollo Legal Transfonterizo y
Europeo de la Universidad de Tilburg; Marlies Stappers, directora
ejecutiva de la organización
Impunity Watch; y el doctor José Carlos Aguiar, profesor de la
Universidad de Leiden.
A
diferencia de otros encuentros, en la Universidad de Leiden se logró
un debate que, a consideración de los representantes de la caravana,
fue uno de los más fructíferos en su ruta por Europa, ya que
permitió hablar sobre la crisis de seguridad y las implicaciones de
uno de los acuerdos
comerciales más relevantes entre
Europa y América Latina: el intercambio económico entre México y
los Países Bajos, segundo socio europeo de nuestro país, cuyos
principales componentes de la relación son el comercio y los
derechos humanos.
Caminos
rojos donde poner cien (mil)
cruces que los recuerden
Sin
detallar más la historia de lo
ocurrido la noche del 26 de septiembre de 2014, la Caravana planteó
algunas acciones ante un auditorio repleto de estudiantes,
investigadores, artistas y ciudadanos. Además de explicar
el modelo de la Escuela Normal y de recordar a sus compañeros
asesinados y heridos aquel día, insistió en que el Estado mexicano
comete a diario asesinatos extrajudicialescon total impunidad.
En
el momento de su intervención, Román García habló de las
valoraciones que ha hecho la organización Human Rights Watch sobre
la verdad histórica argumentada por el Estado, considerando que ésta
es sólo una verdad oficial, y añadió que la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos recomienda al Estado mexicano
abrir y profundizar nuevas líneas de investigación, por lo que es
necesario interrogar al 27 batallón de infantería en Iguala y
considerar como delito tipificado la desaparición forzada. En ese
contexto, donde México es el segundo país con mayor índice de
impunidad, después de Filipinas, se utiliza la tortura como método
de investigación y además el gobierno mexicano criminaliza y
estigmatiza a las víctmas, al punto que las secuelas psicológicas
en ellos son más severas.
En
un tono totalmente solemne y diplomático, la representante de
Asuntos Exteriores, fue muy escueta y se limitó a afirmar que su
gobierno está enterado de esta situación, de los efectos que
implican sus acuerdos sobre los derechos humanos, lo cual fue
discutido en la visita reciente a
México por parte del
canciller neerlandés de relaciones exteriores, Bert Koenders.
Inesperadamente,
el auditorio cimbró con la intervención directa y efusiva del dr.
Ackerman, quien señaló que en México existe un narco Estado
autoritario, dedicado a eliminar los derechos humanos y a los
activistas sociales. A diferencia de las otras participaciones, él
remarcó la agresión a los pueblos originarios, en específico
contra los estudiantes indígenas y consideró que los crímenes
federales que se cometen a diario en nuestro país son un problema de
ley internacional.
Antes
de finalizar el debate, Omar García insistió en responder a la
representante: "El problema no
es dialogar ni ir a instancias internacionales, ni sus
recomendaciones, eso lo hemos hecho durante ocho meses (pero) las
personas siguen desapareciendo, se sigue asesinando mujeres,
migrantes perecen en el camino (...)
por cada individuo o ministro que se
preocupa, otros 10 se levantan en contra y dicen ‘eso no se habla,
eso no lo publiques, porque no conviene a los intereses económicos’.
Entonces de qué sirve dialogar, somos víctimas, y nos han
revictimizado."
Ante
las próximas visitas de Enrique Peña Nieto a
Bélgica, París y la invitación para visitar los Países Bajos en
2016, también afirmó que es
inmoral invitar al presidente a sus países mientras las
investigaciones no acaban.
Al
finalizar el debate, y como una manifestación de solidaridad entre
pueblos de Mesoamérica, los
investigadores indígenas que estudiamos en la Universidad de Leiden
y algunos invitados expresamos
mensajes de fortaleza y lucha para
ellosen
diversas lenguas: nahuatl, ayuujk, mixteco, mayatán, kiché y
wirrárica.
La
Caravana regresó a México para continuar las acciones, alrededor de
una fecha en la que conmemoramos los 8 meses de la desapación de los
normalistas. Aunque parece una herida reciente, iniciada con la
declaración de guerra contra el narcotráfico hace casi 9 años, es
en realidad una herida que sangra desde hace más de 500 años.
Al
final de cada jornada, un estallido de innumerables:
*Judith Santopietro (México, 1983). Escritora. Investigadora en Lozano Long Institute of Latin American Studies, Universidad de Texas, Austin, EE UU en 2012-2013. Actualmente es investigadora visitante en el programa "Time in Intercultural Context: the indigenous calendars of Mexico and Guatemala" de la Universidad de Leiden, Países Bajos. Dirige Editorial Cartonera Iguanazul: Literatura en Lenguas Originarias.
Aquí el resumen en imágenes de lo ocurrido el domingo.