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lunes, 14 de diciembre de 2015

EL #DÍADELAINDIGNACIÓN LLEGÓ A ÁMSTERDAM

Texto: Giovanna Salazar






Amsterdam, Holanda; 26 de septiembre de 2015).- En medio de un jardín al norte de Ámsterdam,
bajo un cielo despejado e inusitadamente soleado para estas épocas del año, un grupo considerable 
de personas nos dimos cita.
Algunas nos conocemos, otras es la primera vez que cruzamos miradas, pero a todas nos convoca la
misma causa: solidarizarnos con el dolor de las familias de los 43 estudiantes desaparecidos y unirnos 
al reclamo de justicia por Ayotzinapa.
A 365 días de los lamentables hechos ocurridos en Iguala y a 132 días de que la Eurocaravana 43
 visitara los Países Bajos, la indignación persiste, entre otras cosas, debido a las múltiples y recurrentes 
contradicciones y omisiones en las que ha incurrido el gobierno mexicano.
Por Ayotzinapa desde Amsterdam. Foto Giovanna Salazar
Por Ayotzinapa desde Amsterdam. Foto Giovanna Salazar
En este primer aniversario, el día ha sido planeado para mantener viva la memoria de los 43 normalistas, para compartir información sobre el caso y reflexionar sobre posibles estrategias para apoyar a México 
en su incansable búsqueda de paz, así lo confirmó en sus palabras de bienvenida Erika Sprey, una de las organizadoras del evento, quien abrió paso a un solemne pase de lista, a cargo del colectivo
 Mexicanos en Holanda por la paz en México, en el que, tras la mención de cada nombre, un silencio profundo inundó el ambiente.
A pesar de que la temperatura comenzó a descender, el público siguió creciendo. Amistades, parejas, e incluso familias enteras se sentaron a escuchar 
y a participar en un debate sobre formas de combatir la violencia. Todas las 
ahí presentes, estudiantes, académicos, profesoras, y personas de los más 
variados perfiles, escuchamos con atención el llamado a reconocer la gran 
diversidad de formas de violencia que como sociedad hemos normalizado:
 violencia económica, social, de género, de estado, entre otras tantas.
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Es preciso concientizarnos de su existencia, para poder combatirla, nos compartió Rosalba Icaza Garza
delInstituto Internacional de Estudios Sociales de la Universidad Erasmo de Rotterdam. Quien también 
aprovechó para resaltar iniciativas como las del pueblo de Cherán; las de los grupos de autodefensas; las 
de las comunidades zapatistas; que se caracterizan por estar haciendo frente a los distintos tipos de 
violencia a las que han sido sujetas, histórica y políticamente. Y es en estos esfuerzos colectivos en donde,
confío, radica la esperanza.
La tarde transcurrió entre documentales, poesía, narrativas  y la emotiva pieza
 “Nivel de Confianza” de Rafael Lozano-Hemmer, que invita a reconocerse en el rostro de uno de los
estudiantes desaparecidos, a humanizarlos, a no olvidarlos.
Mientras pasó el tiempo, vi con gran gusto cómo las bancas con sus mesas vestidas de manteles de flores
se fueron llenando de guacamole, tacos, nopales. Las y los niños se reunieron en la parte posterior del jardín 
para golpear un par de piñatas que tenían recortes de Javier Duarte, Elba Esther Gordillo y, por supuesto, de
Enrique Peña Nieto. Una orquesta holandesa aligeró el ambiente con su gran repertorio, en el que incluyó
canciones latinoamericanas.
Baile de son Jarocho por Ayotzinapa desde Amsterdam. Foto Giovanna Salazar
Baile de son Jarocho por Ayotzinapa desde Amsterdam. Foto Giovanna Salazar
Momentos después, un grupo de Son Jarocho llenó el espacio con sus versadas y hermosas zapateadas.
La gente se emocionó con el juego de lotería, a pesar de que no hablaban español. 
Y yo sonreí, porque México es todo eso: color, sabor, música, fiesta, baile; pero también me indigné 
por el otro rostro  lacerante de ese México corrupto y violento que nos acecha. 
 Todas y todos nos indignamos.
Hace un año México se vistió de luto, y hoy Ámsterdam comparte su dolor.
Nos faltan 43… y contando…
Gracias a Erika Sprey, Insha Klingerberg y Orfee Melsen, que conforman el equipo de The Mexican Connection,
por buscar formas de transitar de la indignación a la acción.



Artículo originalmente publicado en la  página web de Más de 131 

miércoles, 12 de agosto de 2015

La violencia política sigue en Guerrero: La matanza de un activista mexicano

"Como líder de la policía comunitaria, Miguel Jiménez participó en la búsqueda de los desaparecidos en Iguala."

Texto: Merel de Buck
Utrecht University


La violencia política sigue en Guerrero: La matanza de un activista mexicano. Como líder de la policía comunitaria, Miguel Jiménez participó en la búsqueda de los desaparecidos en Iguala. Un nuevo asesinato político hace regresar al estado de Guerrero a las noticias internacionales. Después de la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa el año pasado, la violencia sigue en la región. Miguel Jiménez pagó con su vida por intentar generar un cambio social. Sabiendo que su vida estaba en peligro, insistió en su trabajo como activista “para el futuro de mis hijos”.



 
 Foto: Fuente desconocida
 
Un activista mexicano, Miguel Ángel Jiménez Blanco, fue asesinado el pasado sábado 8 de agosto en su lugar de residencia Xaltianguis, un pueblo cerca de Acapulco. ¿Quién es el responsable de su muerte? Aún no queda claro, pero todo apunta a un delito de carácter político. Miguel recibió amenazas desde varios lados, por su trabajo tanto en la búsqueda de personas desaparecidas en Iguala, así como por su trabajo como policía comunitario en su pueblo Xaltianguis.

El último año, Miguel trabajó como activista en Iguala, una ciudad al norte del estado de Guerrero donde a finales de septiembre de 2014 sucedieron terribles acontecimientos. Los policías municipales atacaron un grupo de estudiantes de Ayotzinapa, de los cuales cuarenta y tres fueron secuestrados y probablemente entregados al crimen organizado. Mientras miles de mexicanos salieron a las calles en protesta, Miguel dejó su pueblo para ayudar en la búsqueda de los estudiantes desaparecidos en Iguala.

La limpieza

Con cuarenta y cinco años de edad e hijo de una familia campesinos, Miguel era un hombre serio pero con un carácter alegre. Sus amigos lo llamaron “Migue”. Él era muy comprometido con su trabajo como líder de la UPOEG, una organización de la policía comunitaria en la región de la Costa Chica de Guerrero. En 2013 Miguel organizó a su pueblo Xaltianguis para combatir la violencia que estaba aumentando cada día en esta zona. La UPOEG basa su trabajo en usos y costumbres; las prácticas culturales y la estructura organizativa de pueblos indígenas. Así fue que los pobladores de Xaltianguis escogieron un grupo de ciudadanos honorables para proteger a su pueblo. Miguel acompañó este proceso y se encargó de que las policías comunitarias trabajaran bajo la autoridad y control del pueblo. El fenómeno de policías comunitarias tiene una larga historia en Guerrero y se considera que las zonas donde trabajan como las más seguras de Guerrero. Sin embargo la fundación de la policía comunitaria en Xaltianguis y sus alrededores fue excepcional porque el valle funciona como puerta de drogas hacia Acapulco, y por eso está bajo el control del crimen organizado. No obstante, Miguel logró “limpiar” su pueblo, como él mismo dijo, para garantizar seguridad para su familia y paisanos. 

Casa por Casa

Una semana después de la tragedia en Iguala, los padres de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa asistieron a una Asamblea regional de la UPOEG en el Cortijo. Por su falta de confianza en la investigación oficial y la búsqueda del gobierno, los padres pidieron ayuda a las policías comunitarias. Dos días después, una larga caravana de camionetas llevando más de tres cientos policías comunitarias partió en dirección a Iguala. Establecieron un campamento en el zócalo de Iguala y declararon no salirse hasta que todos los estudiantes estuvieran de vuelta. Dirigido por Miguel, grupos de policía comunitaria salieron diario al campo y los suburbios de Iguala. Con su gran conocimiento como campesino, Miguel navegó a sus compañeros por terrenos inaccesibles y buscó “casa por casa” por rastros de los estudiantes desaparecidos.

Cuando el gobierno mexicano anunció la noticia oficial de que los estudiantes de Ayotzinapa supuestamente fueron quemados en el basurero de Cocula, un pueblo cerca de Iguala, Miguel era uno de los primeros en cuestionar esta versión. En su propio recorrido por el basurero, había encontrado material que no resistiría frente al calor necesario para quemar cuarenta y tres cuerpos. Por otra parte, estaba lloviendo en la noche de la desaparición, dijo Miguel a la prensa en un video que circuló a nivel internacional. Poco tiempo después, científicos y periodistas mexicanos confirmaron las dudas de Miguel sobre los resultados oficiales del gobierno mexicano.

Comité de Otros Desaparecidos

Durante las búsquedas alrededor de Iguala, miembros de la UPOEG encontraron numerosas fosas clandestinas. Cuando el estudio forense demostró que no eran los estudiantes de Ayotzinapa, surgió la pregunta; ¿Quiénes eran estas personas? La presencia de la UPOEG y periodistas internacionales en Iguala brindó la posibilidad a los habitantes de Iguala de romper su silencio colectivo. Así, una tras otra, las historias salieron sobre personas que fueron levantados de la calle y secuestradas por bandas de narcotraficantes. A veces pidieron un rescate a los familiares, pero pagar era raramente una garantía que las víctimas regresaran vivas. Las desapariciones eran algo común en Iguala. Como Miguel mismo dijo en varias entrevistas: “Aquí, es un gran cementerio clandestino”. 



Foto tomada en Octubre 30, 2014. REUTERS/Henry Romero

Después de semanas de búsqueda, la mayoría de los miembros de UPOEG regresaron a casa. Pero Miguel se quedó. Él siguió brindando apoyo a las familias de personas desaparecidas en Iguala que se habían atrevido a contar sus historias en público. Esto sin duda tenía sus riesgos, en una ciudad donde el crimen organizado siguió igualmente activo como antes del drama de los 43 que recibió atención internacional. Junto con los familiares de las personas desaparecidas, Miguel llevó a cabo el ''Comité de búsqueda los otros Desaparecidos de Iguala''. Sin esperanza del regreso de sus familiares vivos, los miembros del comité solamente querían la oportunidad de enterrar los cuerpos de sus seres queridos. De nuevo, Miguel acompañó los familiares cada día en su búsqueda por fosas clandestinas en el entorno de Iguala. Él jugó un papel clave dentro del comité al hacer contacto con los medios de comunicación internacionales y organizaciones de derechos humanos. Él consolidó una red de organizaciones de apoyo y junto con un sacerdote local de Iguala, preparó la parroquia de San Gerardo en el centro de Iguala como base de seguridad para el comité.


Durante lo últimos meses de su vida, podía encontrarse a Miguel en el patio de la parroquia. Allí estaba él, hablando con los periodistas, arreglando ayuda psicológica para los familiares y coordinando la recopilación de testimonios. Miguel también presionó tanto al gobierno que logró que la sub-procuradora general fuera a la parroquia y ahí prometió establecer un equipo de expertos forenses de forma permanente en Iguala. Esto fue una gran victoria para el comité, debido a que la identificación de los cuerpos era de fundamental importancia para que los familiares de las víctimas pudieran lidiar con su dolor.

Imposición de la transparancia
 
Una tarde en noviembre, Miguel y unos miembros del comité salieron por el lugar donde se habían encontrado el día anterior unas fosas clandestinas. A su llegada, el lugar estaba cerrado y guardado por una línea de policías, grande en estatura e intimidatoria. Desde atrás del plástico que evitó el traspaso, los miembros del comité podían ver a unos expertos forenses trabajando. Temiendo que el gobierno tratara de hacer desaparecer pruebas para silenciar los problemas en Iguala, los miembros se indignaron. También Miguel, que anteriormente se mostró muy diplomático con representantes de gobierno, estaba furioso al ver la injusticia. Inmediatamente, hizo todo lo posible para exigir acceso al lugar. Él dijo que había vivido momentos duros en su vida y sabe como mantenerse en circunstancias difíciles, pero en cierto momentos, su cuerpo le daba señales. Él apunta con sus dedos a lo largo de su cabeza y dijo: “Este es un momento así”.

Este escenario tarda horas y cuando ya está atardeciendo, Miguel consigue permiso de entrar al lugar para controlar el trabajo de los expertos. En un traje de plástico blanco Miguel entra y ya es noche cuando él por fin puede transmitir sus observaciones al comité. La voz de Miguel se tiembla y hay lágrimas en sus ojos cuando dice: “Si la aparición de cuerpos aún me toca tan profundamente, ¿cómo se sentirían ustedes como familia?".
 
In memoriam
 
Gracias al trabajo de Miguel, cientos de personas en Iguala han reportado sus familiares desaparecidos y se han encontrado más de doscientos restos humanos. Además, seis cuerpos han sido identificados y entregados a las familias. Miguel rompió el temor que prevalecía entre los habitantes de Iguala y siempre se preocupó por la seguridad de quienes han alzado sus voces. Él hizo público, a nivel nacional e internacional, el número impactante de fosas clandestinas y personas desaparecidas en Guerrero. Dándose cuenta que corría peligro, pidió protección cautelar al gobierno, sin ningún resultado. 
 
El asesinato de Miguel es una tragedia para el activismo político en Guerrero, donde personas como Miguel, tan valientes y comprometidas con la justicia, son muy escasas. Miguel deja una esposa y seis hijos, y un espíritu de resistencia que continua inspirando a los que buscan el cambio social.


 

Foto de Bernardino Hernández. CUARTOSCURO.COM



Texto original en holandés (ver aquí en la página de ''Kritische Studenten'' y pronto también en la revista electrónica La Chispa)






Mexicaanse activist vermoord, betrokken bij zoektocht vermisten in Iguala








domingo, 2 de agosto de 2015

Reproducción de la ''Carta de solidaridad de Compañerxs de la Red Transnacional Otros Saberes (RETOS)''

En este espacio compartimos la  ''Carta de solidaridad de Compañerxs de la Red Transnacional Otros Saberes (RETOS)''enviada desde varios rincones del mundo entre ellos un rincón en Holanda, a través de la Red Transnacional Otros Saberes (RETOS) nodo Países Bajos.


 Fragmento: Ver carta completa en Enlace Zapatista

''Sabemos que por más que lo queramos no conseguimos estar en su piel ni lograr acercarnos a cabalidad a toda las implicaciones de lo que están pasando, pero también sabemos que esta carta, aunque no traerá ninguna solución mágica para estos terribles problemas que enfrentan, sí lograremos que estas líneas se sumen a otras muchas y, a su vez, esas se sumen a centenares de expresiones de solidaridad, a otras miles de manos, voluntades, ideas, cabezas, proyectos, propuestas, acciones, corazones y pechos que laten en la frecuencia de lxs que continuan insistiendo en que otro mundo es posible: un mundo donde quepan muchos mundos, como ustedes sabiamente nos mostraron con el ejemplo, el fuego y la palabra, que es posible.
Esa carta que les enviamos es una expresión de ese no están sólos y una forma de decirles que desde otras latitudes y geografías somos muchxs los que sentimos en la piel la barbarie que representa la hidra capitalista. También somos muchxs los que seguimos en resistencia, en rebeldía, inspiradxs por la lucha autonómica zapatista.''







Huicholes: The Last Peyote Guardians / Ayotzipa / Las luchas se encuentran

 Crónica por A. Delgado y M. Pico.



 Las luchas se encuentran en un continente, Europa. Mientras la delegación de Ayotzinapa visitaba diferentes ciudades de países en Europa, otra peregrinación también se hizo escuchar, la de los wirárikas.

Pero ¿Qué tienen en común Ayotzinapa y Wirikuta? Es indudable que el gobierno mexicano tiene una política de estado de exterminio silencioso, pero no por ello menos brutal y despiadado, en contra de los pueblos indígenas de México. Las comunidades indígenas y los derechos comunales que sobre sus territorios mantienen representa la barrera más grande para la ambición privatizadora de los recursos naturales, tanto por parte de grandes multinacionales como de intereses particulares que se cobijan en el poder del gobierno local. El brutal ataque a estudiantes de Ayotzinapa fue un claro escarmiento contra la voluntad de los pueblos indígenas de hacer valer sus derechos inalienables, en particular la defensa de sus territorios y modos de vida. Fue también un ataque contra la existencia de una educación alterna que se basa en el trabajo sustentable de la tierra y en los saberes de los pueblos indígenas. La defensa de Wirikuta por otro lado es una pequeña victoria en la resistencia  por la defensa del territorio sagrado de los wirárikas y toda la vida que hay en él. Representa además la unión de muchas organizaciones, activistas y artistas en la defensa del territorio wirárika. Hoy en día la explotación minera en Wirikuta se encuentra suspendida. El gobierno mexicano se vió obligado a respetar los derechos inalienables que los wirárikas tienen sobre sus territorios sagrados. ¿Por cuánto tiempo se mantendrán suspendidos los negocios de explotación minera en Wirikuta? No se sabe, y por eso inicia la peregrinación que emprendió el pueblo Wirárika por México y Europa. Sí, los pueblos originarios de México caminan, peregrinan y nos toca andar con ellos y no permanecer sentados, so pena de sucumbir junto con ellos. 

El 18 de Mayo en la pequeña ciudad universitaria de Leiden la voz de Ayotzinapa y de Wirikuta se escuchó. Por la mañana, la delegación de Ayotzinapa (ver crónica completa aquí) relató lo sucedido el 26 de septiembre desmintiendo la versión falaz dada por las autoridades mexicanas en Holanda. Fueron tres horas donde hubo una discusión de fondo sobre dichos sucesos y el contexto que los permitió. Al final de la plática varios de los asistentes expresaron su solidaridad en lenguas indígenas (ver Aquí ), entre ellos Don José Luis, wirárika  “Urramuire”.  Esa misma tardeDon José Luis con su hijo Enrique y el director Hernan Vilchez presentaron el documental "Huicholes" frente a una sala llena. En este documental no solamente se narra la defensa de los territorios sagrados de Wirikuta frente a la codicia de las empresas mineras. También se muestra la relevancia cultural y biológica de dichos territorios, poniendo en tela de juicio el valor de aquellos metales que se pretende extraer frente al valor de conservar a Wirikuta.


Hoy los pueblos indígenas siguen diciendo NO a la avaricia irracional y un sí a la vida. Lo sagrado es dónde vivimos, lo sagrado es respetar lo que nos da de comer y de beber.







Fotos extraídas de la página oficial de FB Huicholes:The Last Peyote Guardians





*En el siguiente enlace podras enccontrar más información sobre el film así como de los proyectos comunitarios que se realizan en el territorio wirárika.
  Huicholes: The Last Peyote Guardians



martes, 28 de julio de 2015

Crónica de la EuroCaravana43 - Países Bajos

Crónica por Judith Santopietro
También Publicada en Jornada Veracruz

Crónica de la EuroCaravana43

Ámsterdam y Leiden, Países Bajos, 17 y 18 de mayo de 2015.


Texto : Judith Santopietro*
Fotos: Josue W. Amador

43 papalotes en Vondelpark

El primer día de la EuroCaravana43 finalizó con un pase de lista para recordar a los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. Respondíamos ¡presente!, nadie lloraba, porque como el sobreviviente Omar García dijo en este viaje, la época de repetir los testimonios y llorar había concluido: "Ya lloramos bastante, se trata de saber cómo responder". Esa tarde 43 papalotes con sus fotos y sus nombres volaron en medio de un campo verde.
La jornada inició esa mañana luminosa en Ámsterdam. En los jardines de la Casa Migrante aguardaban algunas personas, y varios periodistas seguían entrevistando a los representantes de la EuroCaravana43; un aire solemne y de expectación por conocer más sobre el ataque a los normalistas de Ayotzinapa flotaba en esa espera. Apenas a las 11 horas, se había realizado la conferencia de prensa en la que el señor Eleucadio Ortega Carlos, padre del desaparecido Mauricio Ortega Valerio; Omar García, vocero del movimiento; y el abogado Román Hernández del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, ubicado en Guerrero, detallaron los objetivos de este viaje que incluyó 12 países y 19 ciudades de Europa durante 33 días, y cuyo fin fue informar a la sociedad europea sobre la crisis de derechos humanos que se vive en México.
Eran alrededor de las 14 horas del 17 de mayo, cuando al menos 200 personas, entre neerlandeses y mexicanos, iniciamos el recorrido con la EuroCaravana43 en la varguardia. A diferencia de aquellas marchas multitudinarias del otoño de 2014 en el Distrito Federal, que presencié con la misma rabia e incertidumbre que miles de ciudadanos ante la inminente represión por parte del gobierno capitalino, aquí no había cohetones lanzados como una amenaza que nos recordaba la Matanza del 2 de octube de 1968, ni granaderos dispuestos para golpearnos; tampoco se contaban en horas los contingentes que iluminaban con veladoras las noches posteriores al ataque contra los normalistas.
Los manifestantes avanzamos desde la Casa Migrante, a través de una ciudad repleta de canales por donde fluyen los últimos brazos del Rin y donde aún permanece en pie la casa-escondite de Ana Frank. Exigíamos justicia por Ayotzinapa con pancartas que colgaban de las bicicletas, con banderas ensangrentadas y fotos de sus rostros jóvenes; gritábamos consignas en español, inglés y neerlandés, mientras atravesamos la arquitectura vieja de las calles principales de Ámsterdan. Ante la expectación de la gente —quienes filmaban con sus celulares y leían el breve documento en neerlandés que se preparó para informarlos—, avanzamos hacia la emblemática Plaza de los Museos para rememorar a cada uno de los jóvenes desaparecidos la noche del 26 de septiembre de 2014, al grito de no justice, no peace, one, two... forty three, vivos se los llevaron, vivos los queremos.
Interrumpíamos así un domingo cotidiano en el parque Vondel, punto de reunión con otras organizaciones holandesas donde se llevaron a cabo los discursos de los representantes y algunas manifestaciones culturales para hacer saber a la sociedad europea acerca de los crímenes que se están cometiendo en México y la responsabilidad de sus gobiernos en este conflicto.

Sus ojos abiertos 80 años antes de Ayotzinapa

Entre la fuerza emotiva del encuentro y el entusiasmo por escucharlos, Omar García narró los momentos importantes del proceso organizativo que creció a partir de la desparición forzada de los normalistas y, reiteró, con la forma tenaz y franca que caracteriza sus discursos, que no aceptarán la versión oficial ni las múltiples historias que el Estado mexicano, a través de sus consulados, difunde con el único fin de vincularlos con el narcotráfico y ensombrecer las investigaciones: "En un crimen, ante las autoridades, el investigado vas a ser tú y no el criminal". Enfatizó en la madurez política que poseen los estudiantes de la Normal "Raúl Isidro Burgos", ilustrada con la metáfora de los ojos abiertos, al asegurar que ellos han sido conscientes de lo que ocurre en México incluso 80 años antes, referiéndose al año 1933, cuando la Normal se trasladó a la ex-hacienda de Ayotzinapa: "No somos de las personas que abrieron los ojos a partir del 26".
Con esto también criticó a quienes apenas han despertado a la dimensión de la tragedia humanitaria en México, cuyo resultado no sólo es ese número simbólico de 43 estudiantes, sino que desborda los más de 25 mil desaparecidos, 100 mil asesinados y 280 mil desplazados por la violencia desde 2006, incluso como cifras que los especialistas consideran conservadoras. Consideró que el peligro radicaría en volver a cerrar los ojos frente a las desapariciones forzadas, las persecuciones y los asesinatos que acontecen diariamente, en especial contra activistas sociales, periodistas y mujeres. Con ese gesto de dureza y valentía, y alzando el puño donde porta la pulsera con el número 43, les pidió respetar y reactivar la lucha, no sólo como escuchas o espectadores en momentos cruciales, sino responsabilizándose en el ejercicio diario de la justicia y la historia, para que estos hechos violentos jamás se repitan. Se refirió entonces a la digna rabia que les impide arrodillarse y desistir en la incansable búsqueda de la justicia.
Momentos después, el representante de Tlachinollan señalaba que los intereses económicos de los países ricos son la causa que ha generado mayor discriminación y genocidio en México, y son el marco ideal para continuar la explotación de los pueblos indígenas, ya que sólo priorizan el crecimiento económico sobre los derechos humanos en sus acuerdos bilaterales. Así que instó a la sociedad holandesa a exigir garantías a los derechos humanos de los mexicanos en esos tratos comeriales. Para sorpresa de tantos, enfatizó en la nula repercusión de las protestas frente a las embajadas, y propuso que nuestra función sea interpelir a los gobiernos y participar en la generación de conocimiento en las universidades, con el fin de que no siga usándose para despojar a los pueblos.

Me`phaa de la Montaña de Guerrero

En el entorno de esta lucha por la presentación con vida de los estudiantes, muchas veces se ha olvidado un componente esencial para entender la raíz de los ataques constantes a las normales rurales, y que incluso responde a la persistencia de enterrar estos modelos educativos: la mayoría de los estudiantes proviene de pueblos indígenas. Para muchos jóvenes, la Escuela Normal es una opción con el fin de prepararse política y profesionalmente y ser profesores rurales de educación primaria.
Pero el señor Eleucadio Ortega nos recordó, a través de un fuerte discurso en lengua Me`phaa/tlapaneco, que el caso de Ayotzinapa resume la lucha histórica de los pueblos indígenas. Entonces narró que en la búsqueda de los estudiantes hallaron fosas alrededor de Iguala, Guerrero —tan sólo en ese estado de la República, se han encontrado alrededor de 200 con al menos 299 cuerpos—, y evidenció el intento del gobierno por hacer pasar aquellos cuerpos por los de sus hijos, como una de las tantas burlas que ha urdido en el caso. Para finalizar, hizo un recuento de los crímenes de lesa humanidad más recientes en México:
Aguas Blancas, masacre perpetrada por la policía de Guerrero en 1995 contra miembros de la Organización Campesina de la Sierra del Sur.
El Charco, 11 jóvenes ejecutados por soldados en 1998, Aguirre Rivero fungía como gobernador sustituto de aquel estado, ostentaba el mismo cargo cuando la agresión contra los normalistas de Ayotzinapa.
Tlatlaya, madrugada del 30 de junio de 2014, el Ejército mexicano asesinó a 15 de los 22 hallados en una bodega.
Ayotzinapa, 26 de septiembre de 2014, policías municipales atacaron a los normalistas, 6 personas ejecutadas, incluyendo 3 estudiantes: Daniel Solís Gallardo, Julio César Ramírez Nava y Julio César Mondragón Fontes, desollado. 20 estudiantes heridos, dos permanecen graves: Aldo Gutiérrez Solano, disparo en la cabeza, muerte cerebral. Edgar Andrés Vargas, bala en la cara, reconstrucción facial. Ambos hospitalizados hasta hoy.
Apatzingán, dos masacres acontecidas el 6 de enero de 2015, 16 asesinados, "fueron los federales", señala la periodista Laura Castellanos.
Tanhuato, Michoacán, 22 de mayo de 2015, probable masacre cometida por fuerzas federales, 42 asesinados, 6 de ellos fueron quemados.
Hay que mencionar que no es el primer ataque perpetrado contra los estudiantes, ya que en diciembre de 2011, en Chilpancingo, Guerrero, durante un intento de desalojo realizado por corporaciones policiacas estatales y federales, dos estudiantes fueron asesinados, tres heridos, 24 personas privadas de su libertad y una persona torturada.

De profundis: debate sobre la crisis de seguridad en México
Al lado de un canal en la calle Vliet, en Leiden, una placa conmemora a los migrantes ingleses que vivieron aquí antes de partir hacia otro continente y fundar Nueva Inglaterra, a principios del siglo XVII. En los edificios y las casas de esta ciudad se despliegan gingantescos poemas en otras lenguas del mundo; no parece haber sido bombardeada en la Segunda Guerra Mundial. Una pared de puntos rojos es el telón del poema "De profundis", escrito por Federico García Lorca:

Los cien enamorados
duermen para siempre
bajo la tierra seca.
Andalucía tiene
largos caminos rojos.
Córdoba, olivos verdes
donde poner cien cruces
que los recuerden.
Los cien enamorados
duermen para siempre.

Leiden también fue la ciudad que recibió a la EuroCaravana43, cobijada bajo el programa "Herencia de los Pueblos Indígenas" de la Facultad de Arqueología y "Estudios Latinoamericanos" de la Facultad de Historia de la Universidad de Leiden, la más antigua de las provincias unidas de los Países Bajos, fundada en 1575. En conjunto con la gran labor del "Colectivo Países Bajos", organizado alrededor de la visita, un grupo de especialistas y profesionales se reunió en el Klein Auditorium para discutir el caso de desaparición forzada de los estudiantes. En la mesa de los panelistas estuvieron, además de los 3 representates de la caravana, el dr. John Ackerman, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México; la representante de Asuntos Exteriores de los Países Bajos; la profesora Larisssa van den Herik, especialista en derecho internacional de la Facultad de Leyes de la Universidad de Leiden; la dr. Anna Meijknecht del Centro de Desarrollo Legal Transfonterizo y Europeo de la Universidad de Tilburg; Marlies Stappers, directora ejecutiva de la organización Impunity Watch; y el doctor José Carlos Aguiar, profesor de la Universidad de Leiden.
A diferencia de otros encuentros, en la Universidad de Leiden se logró un debate que, a consideración de los representantes de la caravana, fue uno de los más fructíferos en su ruta por Europa, ya que permitió hablar sobre la crisis de seguridad y las implicaciones de uno de los acuerdos comerciales más relevantes entre Europa y América Latina: el intercambio económico entre México y los Países Bajos, segundo socio europeo de nuestro país, cuyos principales componentes de la relación son el comercio y los derechos humanos.

Caminos rojos donde poner cien (mil) cruces que los recuerden

Sin detallar más la historia de lo ocurrido la noche del 26 de septiembre de 2014, la Caravana planteó algunas acciones ante un auditorio repleto de estudiantes, investigadores, artistas y ciudadanos. Además de explicar el modelo de la Escuela Normal y de recordar a sus compañeros asesinados y heridos aquel día, insistió en que el Estado mexicano comete a diario asesinatos extrajudiciales con total impunidad.
En el momento de su intervención, Román García habló de las valoraciones que ha hecho la organización Human Rights Watch sobre la verdad histórica argumentada por el Estado, considerando que ésta es sólo una verdad oficial, y añadió que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recomienda al Estado mexicano abrir y profundizar nuevas líneas de investigación, por lo que es necesario interrogar al 27 batallón de infantería en Iguala y considerar como delito tipificado la desaparición forzada. En ese contexto, donde México es el segundo país con mayor índice de impunidad, después de Filipinas, se utiliza la tortura como método de investigación y además el gobierno mexicano criminaliza y estigmatiza a las víctmas, al punto que las secuelas psicológicas en ellos son más severas.
En un tono totalmente solemne y diplomático, la representante de Asuntos Exteriores, fue muy escueta y se limitó a afirmar que su gobierno está enterado de esta situación, de los efectos que implican sus acuerdos sobre los derechos humanos, lo cual fue discutido en la visita reciente a México por parte del canciller neerlandés de relaciones exteriores, Bert Koenders.
Inesperadamente, el auditorio cimbró con la intervención directa y efusiva del dr. Ackerman, quien señaló que en México existe un narco Estado autoritario, dedicado a eliminar los derechos humanos y a los activistas sociales. A diferencia de las otras participaciones, él remarcó la agresión a los pueblos originarios, en específico contra los estudiantes indígenas y consideró que los crímenes federales que se cometen a diario en nuestro país son un problema de ley internacional.
Antes de finalizar el debate, Omar García insistió en responder a la representante: "El problema no es dialogar ni ir a instancias internacionales, ni sus recomendaciones, eso lo hemos hecho durante ocho meses (pero) las personas siguen desapareciendo, se sigue asesinando mujeres, migrantes perecen en el camino (...) por cada individuo o ministro que se preocupa, otros 10 se levantan en contra y dicen ‘eso no se habla, eso no lo publiques, porque no conviene a los intereses económicos’. Entonces de qué sirve dialogar, somos víctimas, y nos han revictimizado."
Ante las próximas visitas de Enrique Peña Nieto a Bélgica, París y la invitación para visitar los Países Bajos en 2016, también afirmó que es inmoral invitar al presidente a sus países mientras las investigaciones no acaban.
Al finalizar el debate, y como una manifestación de solidaridad entre pueblos de Mesoamérica, los investigadores indígenas que estudiamos en la Universidad de Leiden y algunos invitados expresamos mensajes de fortaleza y lucha para ellos en diversas lenguas: nahuatl, ayuujk, mixteco, mayatán, kiché y wirrárica.
La Caravana regresó a México para continuar las acciones, alrededor de una fecha en la que conmemoramos los 8 meses de la desapación de los normalistas. Aunque parece una herida reciente, iniciada con la declaración de guerra contra el narcotráfico hace casi 9 años, es en realidad una herida que sangra desde hace más de 500 años.

Al final de cada jornada, un estallido de innumerables:
¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!
¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!
¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Aquí toda la charla en la Universidad de Leiden.






*Judith Santopietro (México, 1983). Escritora. Investigadora en Lozano Long Institute of Latin American Studies, Universidad de Texas, Austin, EE UU en 2012-2013. Actualmente es investigadora visitante en el programa "Time in Intercultural Context: the indigenous calendars of Mexico and Guatemala" de la Universidad de Leiden, Países Bajos. Dirige Editorial Cartonera Iguanazul: Literatura en Lenguas Originarias.


Aquí el resumen en imágenes de lo ocurrido el domingo.